Tan Difícil como Obvio: La Sinergia

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Cuando nos disponemos a hablar o a relacionarnos con alguien, ya sea por un tema específico, laboral o algo más cotidiano, no estamos pensando todo el tiempo que para llegar a buen puerto con él/ella necesitamos hacer sinergia. Más bien, damos por sentado que esa conexión va a fluir de manera obvia. 

Hay algo que la otra persona tiene o piensa, que vos no conocés, y poder descubrirlo es realmente fantástico. Pero sin embargo, muchas veces asumimos que la conexión es tan obvia que termina estando ausente. No siempre nos relacionamos con la inclinación y la apertura suficiente para escuchar lo que ofrece el otro, sino que vamos fundamentalmente con nuestros bagajes y datos.

La sinergia, muchas veces, es tan obvia que no logramos que suceda. ¿Cuántas veces te reuniste con alguien pensando en lo que ibas a decir y no pensaste en que lo que la otra persona tenía para decir podía sumarte algo?

¿Para qué te sirve buscar hacer sinergia con el otro?   

La sinergia es un concepto intenso, pero lo podés entender si le prestás atención. Se trata de estar convencido de que realmente con el otro podés pensar mejor, generar mejores ideas y llegar más lejos que solo. Además, te permite entrar más en acción, motivarte más y generarte más entusiasmo. Es una convicción a partir de la cual se construye, sin que eso ataque tu autonomía, tu iniciativa ni tu individualidad. Es decir, no perjudica nada de lo que tiene que ver con lo propio, con el liderazgo.

La sinergia genera un ambiente de confianza, donde todos se apoyan entre sí. Esto hace que se neutralicen los miedos y las dudas. La confianza y el crecimiento individual se pueden integrar con el desarrollo colectivo. El famoso proverbio africano es justamente sobre la sinergia: “Si querés ir rápido, camina solo; pero si querés llegar lejos, caminá acompañado”. 

¿Se puede conseguir la sinergia voluntariamente?

Por lo general no es buscada estratégicamente, sino que se trata de algo que más bien se da por casualidad, cuando te encontrás con los demás. Lo mejor es ir a buscarla deliberadamente.  Si bien se puede presentar como un don o una actitud, podés trabajar en ese conocimiento para volverte un técnico de la sinergia. Es una capacidad que necesita acción e iniciativa propia.

¿Cómo podés empezar?

Sobre todo, tomando consciencia. En tus próximas conversaciones observa si le das espacio al otro para que te pueda contar lo que piensa, si escuchás e integrás lo que te dicen. Y cuando hables con tu compañero de trabajo, con tu jefe o pareja, prestá particular atención a la sorpresa que podés recibir de ir a buscar lo que la otra persona tiene para compartir. 

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