Muchas veces hablamos de personas capaces, trabajadoras, aplicadas, proactivas. Preguntamos: ¿Es bueno o malo?, ¿qué te parece?, ¿trabaja bien? Son preguntas frecuentes y con todo tipo de respuestas. Son todos aspectos discutibles. Algunos estaremos de acuerdo en algunas cualidades, otros en otras y seguramente haya cuestiones en las que no coincidimos.

Pero pocas veces nos animamos a hacernos una pregunta más directa y determinante, que sólo tiene un sí o un no como respuesta:

¿Es un talento?

Indiscutible.

Un producto a consumir

El gran activo de una empresa, cuando hablamos de sus empleados, es consumir y contratar talentos.

El talento es codiciado, es un producto a adquirir. Todos lo quieren, en el fondo siempre están al acecho del talento, pero no todos son capaces de captarlos y no todos comprenden la importancia que tienen este tipo de empleados para el negocio. Tienen una dosis de seducción y de eficiencia muy particular.

El talentoso es el distinto. El disruptivo. El original. A veces puede resultar un poco chocante por eso. Pero no se lo tiene como alguien conflictivo porque los demás lo respetan y admiran por sus resultados y su eficiencia. Lo curioso es que la disruptividad del talento no es violenta, sino más bien sorprendente, que él o ella sabe llevar con naturalidad sin molestar al resto. Sus acciones están acompañadas por una gracia y una genialidad que lo distingue del resto. No solo tiene creatividad y recursos intelectuales, sino también autoridad moral.

El talento sorprende con su magia y energía y muchas veces se le perdonan los errores porque los hace creativamente.

Además, el verdadero talento no es orgulloso ni tiene aires de superioridad porque es consciente de su valor agregado y lo lleva con comodidad. Reconoce cuando el otro tiene razón porque también admira las habilidades y el carisma de los demás. Defiende sus ideas con facilidad y convicción y, si se da cuenta de un error, lo reconoce y cambia su punto de vista.

Captar al distinto

Está claro que no es tan fácil dar con un talento. La realidad es que no son la mayoría, y ahí tiene que estar la habilidad, el arte, de conseguir a estos personajes para nuestro negocio y agregar un valor que va a repercutir en nuestros resultados y, también hay que decirlo, en la reputación de nuestra empresa. Por supuesto, vamos a contratar a muchas personas que no siempre son talentos, pero tenemos que tratar de incorporar a nuestra empresa a la mayor cantidad de talentos posible.

Rafael Beltrán

Te puede interesar:

Construir sinergia es la cura para la procrastinación

258 visitas

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.