“Con socios, consenso”: la fórmula del éxito

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La importancia de la comunicación: el timing y la sinceridad

Puede ser que no estés llegando a un acuerdo consensuado con tu socio. Puede ser que estés imponiendo tu voluntad o cediendo a la voluntad del otro. Puede ser que se tomen decisiones. Puede ser que las tomen juntos… “juntos pero no revueltos”, como dice el refrán. Estas decisiones, en las que uno de los paladares se queda con un sabor amargo,  tienen un impacto muy negativo en el negocio.

La calidad de la comunicación entre los socios es la clave de la relación. Y, para empezar, se trata de una cuestión de equilibrio. De saber en qué momento cada uno toma decisiones por sí mismo y en qué momento se  necesita el consenso y la aprobación sincera del otro. Un balance que es aconsejable que esté claro desde el principio.

El ideal es que todos los socios puedan expresar siempre su punto de vista de manera clara para llegar a una verdad compartida. Para llevar una idea a un territorio común. Y, claro,  dejar de lado las posiciones egoístas.

Todos somos responsables de permitirle a los demás expresar sus opiniones.

Un diálogo sinérgico y planificado: más allá de la buena voluntad

¿Tu sociedad tiene un sistema inteligente de diálogo planificado, o está librado a la buena voluntad y al sentido común? Las diferencias son inevitables, entonces los socios tienen que construir un espacio planificado para la discusión. Un búnker en donde surjan visiones que muchas veces chocan, y está bien que así sea, porque es bueno aceptarlas con respecto y con una mirada abierta a la oportunidad. Encontrarse con honestidad en un diálogo sinérgico es el valor más importante y el caldo de cultivo para que brote la genialidad de una idea disruptiva. La sinergia vale más que la idea que irrumpe, porque es su matriz. 

La experiencia de sentirse escuchado

¿Sentís que tu socio valora tu opinión y la necesita?

En el momento en que no decimos algo por miedo a herir  susceptibilidades o para no generar un conflicto, estamos hipotecando el largo plazo de la relación. Inevitablemente, eso llevará a decisiones unilaterales, a maniobras aisladas  y a una desconfianza cada vez mayor. El consenso es el resultado de la experiencia de haberse sentido escuchado, independientemente de si la idea propia triunfe o no. Esta experiencia es la que logra el involucramiento de todos y abre un espacio honesto para considerar la idea más beneficiosa sin que nadie se sienta herido.

La necesidad de sentirse escuchado es una de las más profundas necesidades psicológicas que tiene una persona y genera un alto nivel de compromiso.

Detectar al “visionario” para que la visión se potencie

Entre los socios uno de ellos suele cumplir el rol de visionario. En tu sociedad, ¿quién es? El o los otros otros socios lo acompañan. Aceptar esta realidad no siempre es fácil pero en la medida en que se integran las distintas visiones y se las apoya de manera sincera, todo el negocio se potencia.

Analizar y registrar: fusión de afectos e intereses

No es fácil la combinación de afectos e intereses. Un análisis fino, consensuado y racional pueden abarcarlos e integrarlos para el bien de todos. Es útil escribir las ideas que surgen y los acuerdos parciales y definitivos. Lo escrito tiene un valor más sólido que las meras palabras, que pueden estar sujetas a múltiples interpretaciones.

La visión de un tercero: el agente externo

Cada uno de los socios busca dar lo mejor de sí. En la comunicación, usualmente cada parte apela al mayor nivel de comunicación que puede alcanzar por sus propios medios. Si todo marcha sobre ruedas, no hay problema. El asunto se complica cuando empiezan a surgir las discusiones y la comunicación no logra calmarlas.

Cuando se llega a un punto de estancamiento, elevar el nivel de conciencia de la comunicación es muy difícil. Es ahí donde la intervención de un tercero los puede ayudar a ver lo que no están viendo. Es la mejor inversión que pueden hacer por el bien de cada uno en particular y de la sociedad en general. El sufrimiento solitario de un socio y del negocio es perfectamente evitable. Especialmente porque, con el tiempo, ese sufrimiento se volverá agresión, con un alto costo afectivo y económico.

Resolución sustentable de conflictos

Resolver problemas de una manera productiva implica que los socios puedan evaluar la relación costo-beneficio antes de aceptar una propuesta. Para esto, hay que evaluar y recopilar información antes de decidir con datos que estén al alcance de todos. Una buena decisión no es siempre es la más rápida, sino la que tiene mayor impacto y las consecuencias deseables. Muchas veces, es mejor vestirse despacio porque se está apurado. El consenso es inclusivo y es un proceso.

Consenso no es votación

A diferencia de la votación, el consenso tiene una energía extra: la sinergia. En donde el todo es mayor que la suma de las partes. El voto debe ser un último recurso, porque implica que uno de los socios tuvo que ceder. Cuando hay una votación entre socios, se provoca la imposición de una idea, de una manera aparentemente correcta pero sin que se resuelvan las diferencias de fondo.

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