Socios Sustentables

8

Cuando el miedo desaparece, el balance inicial de valor se pierde. Dado que el socio que inicialmente tenía miedo ya no se siente así (porque el negocio está funcionando bien), entiende que su miedo no tenía sustento y comienza a cuestionar los aportes de otros socios, que solían ofrecer una actitud valerosa.

Siempre hay que tener contempladas y estar atentos a las diferencias que se generan por el propio paso del tiempo y el cambio de las personas, no se puede exigir que las personas no cambien.

A pesar de que cada socio tenga habilidades para realizar tareas específicas, cada socio no debe limitarse a realizar únicamente unas tareas. En cambio, la totalidad de las actividades que los socios desarrollan deben ser realizadas por cada uno de ellos.

Si un socio está especializado, por ejemplo, en tareas relacionadas a las ventas, es conveniente que el otro socio tenga la oportunidad de aprender a desarrollar estas tareas.  Esto permite que cada uno sea capaz de conocer las actividades que los demás realizan y, de esta manera, se logrará una transparencia que podrá evitar conflictos.

Hay gente que parece educada y cortés cuando habla, pero esto no le da derecho a ofender o insultar a otros. Debería haber un registro de esos mecanismos: no debe ser permitida la agresión explícita o encubierta.

Al existir diferencias entre los puntos de vista de los socios, debe ser valorado y reconocido que cada uno de ellos dé lugar al consenso.

Esto implica que todos puedan aceptar estas diferencias sin tomar una actitud defensiva y que cada uno tenga la seguridad de ser escuchado sin ser agredido.

Al ser expresados y escuchados los puntos de vista, será posible que se eviten peleas y que las distintas ideas puedan combinarse en una manera productiva, manteniendo altos los niveles de iniciativa por parte de los socios.

Al mismo tiempo que cada socio tiene habilidades diferentes, cada uno tiene también intereses propios y expectativas que pueden variar en el tiempo.

Al respecto, es posible afirmar que la duración de una sociedad de negocios puede variar, pero al cambiar las expectativas y los intereses de los socios, pueden surgir conflictos.

Al comienzo de una relación de negocios, difícilmente puedan ser tenidas en cuenta las diferencias de intereses, sino que los socios sólo observan los aspectos positivos de su unión.

La personalidad de cada persona define las prioridades que ésta tiene tanto para su vida personal como laboral. Es un error creer que en la cima de las prioridades laborales, siempre se encuentra el dinero.

La satisfacción por el trabajo que uno realiza, no siempre es generada por el mismo factor. El profesionalismo, el tiempo, la entrega al otro, y el dinero, se posicionan en distintos escalones según las prioridades de cada uno.

En las sociedades, es de vital importancia considerar las prioridades de cada uno antes de tener un acuerdo. Es muy difícil compatibilizar socios con prioridades diferentes, dado que, tanto el sistema, como los procesos que incumben, varían en función de las prioridades establecidas.

Quien tiene el dinero como primera prioridad, va a preferir procesos de bajos costos y fácil administración para alcanzar una mayor cantidad de clientes.

Pero si su socio prioriza el profesionalismo, buscará procesos que aunque no sean de bajo costos o fácil administración, sean fuertemente eficaces y confiables para cumplir con los intereses de sus clientes.

Este choque de prioridades encontradas es lo que genera disparidades en los pensamientos que imposibilitan una sociedad armoniosa y productiva.

Cada socio debe saber que silenciar sus expectativas, por miedo al conflicto, es siempre lo peor para la empresa en el mediano y largo plazo.

Entonces, es necesario que encuentre los medios para aprender a comunicar o diseñar un sistema que por sí mismo asegure la comunicación. Las reuniones entre socios deben respetarse dentro de la rutina porque esto garantiza la comunicación.

Compartir un proyecto impulsa las relaciones, y pronto podrá observarse si habrá un progreso o no; también las relaciones muestran cómo son las personas porque sus límites son enfrentados y ampliados. Si los socios se sienten entusiasmados por su proyecto, es posible que no lleguen a un fracaso.

Compartir una empresa con alguien simplemente porque ellos tienen el coraje del que nosotros carecemos es simplemente un mal negocio, y el fracaso en entender este problema adecuadamente puede traer consecuencias serias. Es obligatorio ver la cuestión de las alianzas en las sociedades como un concepto dinámico.

Cuando los socios conocen y son capaces de realizar las tareas que habitualmente desarrollan los otros no elegirán estar juntos en la sociedad por una situación de dependencia. En cambio, tendrán autonomía, potenciarán sus capacidades individuales y podrán generar más valor.

Asimismo, se generará una sinergia que impactará positivamente en la rentabilidad de la empresa. Los socios deben acordar qué parte de su rol puede ser delegada, es decir, qué tareas que normalmente están asignadas a un socio pueden ser desarrolladas por otro o por un empleado de la empresa.

El socio que tiene la mente de un empleado controla el programa de sus socios más que su verdadera contribución de valor. Todos deberían sacar lo mejor de su socio para darle el reconocimiento por sus iniciativas, motivación y entusiasmo.

En una relación entre socios, al mismo tiempo que cada uno debe tener autonomía y desarrollar sus capacidades individuales, también es importante que exista un apoyo mutuo entre ellos.

En esta relación, cada individuo cuenta con capacidades diferenciadas de las de los demás, que deben ser reconocidas y valoradas por sí mismo y por los socios restantes.

En una sociedad, no debe haber una división de roles ni un sistema en el que todos hagan lo mismo para ocultar ineficiencias. Crear un espacio para promover una buena comunicación ayuda a evitar problemas innecesarios.

Es bastante frecuente que en una sociedad de tres dueños, dos de ellos se junten y hablen negativamente del tercero, o que este último tenga la suposición de que los otros dos quieren perjudicarlo.

Frecuentemente, estas capacidades diferenciadas marcan una tendencia natural de cada individuo a realizar distintas tareas, como la gestión, el establecimiento de nuevas relaciones comerciales, la supervisión técnica o el trato con los empleados de la empresa.

Cuando cada uno de los socios aporta sus mejores habilidades, se maximiza la sinergia entre ellos.

La relación que un socio tiene con otro debe ser prioritaria por encima de las relaciones que se tiene con los clientes, y en último lugar debe ubicarse la relación con los empleados. Con frecuencia, este orden es invertido.

Al descuidarse la relación entre socios, los conflictos que surjan como consecuencia de esto, se perjudicará la empresa en su totalidad.

Las ideas, los objetivos y las expectativas de ganancias son difíciles de coordinar en el tiempo entre los socios; sin embargo, los socios necesitan acordar sobre la continuidad del negocio, su rol de todos los días y el plan de sucesión del negocio.

Las relaciones comerciales deben ser diseñadas de manera que no haya necesidad de control mutuo. Los acuerdos específicos deben contener un pase libre en el que no haya necesidad de informar constantemente o de revisar lo que está haciendo el otro.

Si la inclinación a controlar al otro socio está presente, los problemas van a aparecer.

Las sociedades tienen sus propias reglas y sus propios patrones de comportamiento que definirán una metodología acerca de cómo la mayor parte de las decisiones serán tomadas o cómo la mayor parte de los conflictos serán resueltos.

Los desacuerdos aparecen cuando existen diferentes visiones entre los miembros de la sociedad. En verdad, muchas decisiones que parecen estar en un nivel personal son el resultado de un desacuerdo en el modelo del negocio.

Los socios deben encontrar un sistema para alinear sus visiones de manera productiva porque si la empresa tiene dos visiones diferentes, la sociedad no será sustentable.

Los problemas de convivencia no comienzan con peleas, sino que comienzan con silencios que fueron hechos por el bien de la convivencia.

Por otra parte, al momento de valorar contribuciones, surgirán diferencias de criterios y esto ocurre porque los socios valoran las contribuciones pasadas y actuales de diferentes modos, tanto las de capital, trabajo, riesgos e ideas.

Los problemas entre socios surgen por la falta de claridad que cada uno trae a la empresa. Las discusiones entre los socios pueden ser encarnizadas y hacen que la empresa pierda una gran cantidad de dinero. Pero el verdadero problema es que surgen peleas.

Los socios deben ser libres de comunicarse como deseen, por esto es que tienen una empresa. Incluso cuando no estés de acuerdo con la opinión de tu socio, debes estar de acuerdo en crear un buen contexto de comunicación.

No son suficientes los objetivos iniciales de una sociedad para conservar su buen funcionamiento, sino que también deben ser consideradas las expectativas a futuro dado que, si éstas son modificadas será necesario poner en discusión los puntos de vista de cada socio.

Cotidianamente, existe una importancia central en la comunicación entre los socios, con el fin de exponer los puntos de vista.