La Sinergia como un Proceso y un Resultado

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Muchas veces, sucede que los miembros de un grupo de trabajo o de algún proyecto no se llevan bien entre sí. Aplicando los principios de la sinergia, podríamos lograr que este grupo comience a funcionar. ¿Cómo? A partir de que los participantes empiecen a llevarse mejor. En este caso, la sinergia resolvería los conflictos internos que tienen.

Pero además, la sinergia puede aplicarse para que un grupo de personas pueda encontrarle una solución a un problema externo a ellos. Puede ser para un cliente, una organización o un problema de la comunidad. En este caso, nos encontraríamos en el terreno positivo de la sinergia, que busca algo más que mejorar las relaciones entre los miembros del grupo.

Sin embargo, para llegar a este punto, es necesario que el grupo funcione bien. Que sus participantes hagan sinergia y que hayan resuelto todos los posibles problemas que pudieron haber surgido entre ellos. Recién cuando hayan podido conectarse y tener buenas relaciones, pueden disponerse a cumplir un objetivo en común. En este caso, la sinergia se utiliza como un medio por el cual se arriba a ese objetivo.

También puede ser que hacer sinergia, generar una relación empática, de confianza y colaboración mutua, sea el objetivo final. Este es el caso de la última aplicación de la sinergia; cuando un grupo de personas se junta con el solo objetivo de hacer sinergia. Seguramente, una vez que logren generar una buena conexión surgirán muchas ideas de diferentes ámbitos. Los miembros del grupo se preguntarán entonces qué es lo nuevo que pueden desarrollar, qué es lo que todavía falta desarrollar. Esa es la creación e innovación pura. El grado más alto de la sinergia, que no busca resolver ningún conflicto sino crear algo nuevo.

EL GRADO MÁS ALTO DE LA SINERGIA NO BUSCA RESOLVER NINGÚN CONFLICTO SINO CREAR ALGO NUEVO.

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