¿Sabemos bien qué es la responsabilidad?

Tenemos una idea, que se formó cuando crecimos, con un enfoque más emocional que intelectual. Desde el punto de vista intelectual, la responsabilidad se entiende de manera positiva, como una actitud de dar una respuesta, tener determinado control y poder sobre una situación.

El problema es que no fuimos criados sobre la responsabilidad sino por su negativo: sobre qué es ser un irresponsable. Eso lo tenemos muy claro. Alguien que está relajado, que pareciera que las cosas no le importan, que no se toma sus problemas con seriedad, que no se esfuerza ni se preocupa por sus obligaciones o que, directamente, no tiene convicciones. Entonces, pensamos que ser responsables es lo opuesto a esto.

Lo que pasa con esta visión de las cosas es que no nos damos cuenta de que terminamos creyendo que somos responsables cuando estamos preocupados, cuando nos esforzamos a veces sin sentido o cuando sostenemos convicciones que en el fondo ni nosotros mismos creemos. El disfrutar, el estar relajado o el tener ganas no son una opción. Cualquier actitud que tenga que ver con un estado de calma es vinculado con la irresponsabilidad.

Pero, paradójicamente, para que uno pueda dar una respuesta sólida, con control y con poder a las situaciones que se le presentan, se necesita confianza y relajación; que no significa ser un irresponsable, sino simplemente que tenemos la confianza suficiente como para dar una respuesta lúcida a un determinado problema.

Sin darnos cuenta, creamos una situación muy contradictoria en donde, en la búsqueda de ser responsables, nos volvemos tristes, apagados y desconfiados. No entendemos por qué, si hacemos un esfuerzo enorme por ser responsables, no nos va como quisiéramos ¿Por qué? Porque no fuimos educados para alcanzar nuestros éxitos o construir nuestros logros, sino que fuimos formados (o deformados) para no ser irresponsables. Entonces, las herramientas con las cuales “matamos” la irresponsabilidad, eran justamente las que necesitábamos para construir de manera positiva y constructiva nuestros objetivos y nuestros sueños.

Rafael Beltrán

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