Tu prioridad puede estar en conseguir resultados a toda costa o en construir un equipo fuerte.

Es verdad que queremos ganar, pero al descubrir la potencia de sentirse contenido y motivado dentro de un equipo, seguramente le vas a dar prioridad a ese contacto, convencido de que la sinergia es el mejor recurso para llegar a los resultados que buscas.

Los africanos no tienen muchos proverbios pero a nivel de equipo tienen el más importante: “Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado”.

A la hora de hacer equipo, no sirve tanto cuan buena persona o inteligente es tu compañero sino cuan abierto está a escuchar, a ponerse de acuerdo en tiempo real. Si tu compañero necesita dos días para aceptar que tu aporte es valioso, difícilmente puedas hacer un buen equipo con él.

El equipo del “cabeza dura”, va a ser devorado por aquellos que se cuidan y motivan entre si como primera condición. El “terco” del equipo, que cree que tener razón, se siente siempre forzado e invadido por los comentarios de los demás.

Tu convicción y determinación es clave, pero también tu afabilidad y tu apertura, sino te convertís en una persona difícil, susceptible, a la defensiva, agresiva, que discute todo.

Como no puede compartir, o consensuar, se queda solo, se frustra, entonces se asusta y por lo general, se enoja.

Cuando el jugador se enoja se cae la energía del equipo, porque dejo de estar conectado con el resto. El equipo funciona como un amortiguador que contiene a unos con otros. Si la estás pasando mal no hay equipo, porque el equipo supone el disfrutar, antes que el resultado, la magia de estar haciendo algo juntos.

El desafío es poder no estar de acuerdo y seguir siendo equipo, donde todos puedan expresar lo que piensan o sienten. En el equipo hay algo tuyo que ni vos sabes que lo tenés, es ahí cuando entendemos que no sólo suma lo propio. Si el aporte del otro te resulta violento, porque no lo podés imaginar o sentís que está en contra de tu naturaleza, entonces no servís para el equipo.

El foco en el equipo es creer en la sinergia creativa, donde la perspectiva del otro te lleva a ver las oportunidades que no veías. Es descansar en tu compañero, apoyarse en él, diluir los riesgos, bajar la presión, relajarse y divertirse.

El liderazgo de antes se basaba en la admiración que generaba una distancia, pero hoy el líder es el que sabe hacer más equipo, el especialista en sinergia, que une al grupo atrás del objetivo. Sus habilidades de comunicación hace que todos se sientan partes, escuchados en su aporte, y así se motiven y den su máximo.

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