Cómo negociar un aumento de sueldo

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Renegociar tu sueldo y hacer valer tus horas de trabajo no es tan fácil como parece. Al sentarte frente a tu jefe hay cuestiones que no podés pasar por alto y, aunque sabemos que nadie es indispensable, siempre podés negociar. Mejorar tu presente laboral depende de vos.

Tomá nota.

Antes de saber qué hay que hacer durante la negociación de un aumento de sueldo, tenés que tener en claro ciertos principios que atraviesan la relación laboral: las leyes de la oferta y demanda, lo que vale tu fuerza de trabajo y cuál es tu fuerte.

La triste realidad

Aunque en la práctica parezca lo contrario, para tu jefe pagar el salario no es un deber sino un derecho.  Es él quien toma la decisión de contratarte o no y puede decidir cuánto pagarte. Por más protegidos que estemos ante la Ley, el empleador es quien tiene el poder de decisión sobre el contrato y la paga.

A pesar de esto, seguimos siendo responsables del sueldo que recibimos. Esto depende de nuestra capacidad de generar valor agregado y de saber negociar cuánto nos pagan por ese valor (monetizarlo). Es decir, la capacidad de negociación es un tema central.

Yo valgo, yo quiero, yo necesito

Pocas veces los aumentos de sueldo prometidos se cumplen. La experiencia nos demuestra que hoy sólo un excelente desempeño, combinado con cierto temor del empleador de perder al empleado, puede hacer que esa promesa se cumpla.

Nos guste o no, el trabajo es un bien más y está atado a la ley de oferta y demanda. El que paga el sueldo está obligado a hacerlo por el monto más bajo posible, en la medida que no pierda o desmotive a su empleado. De la misma manera, el empleado está obligado a negociar su mejor sueldo, en la medida en que no lo despidan o se estanque tu carrera.

Dado el panorama, para negociar nuestro sueldo yo aconsejo que sepamos qué monto queremos, porque así vamos a tener un mayor impacto en la negociación.

Tu fuerte

Mi recomendación es que identifiques cuál es el valor de tu trabajo por el cual tu jefe no estaría dispuesto a perderte y que trates de llevar la negociación hacia ese punto. Es aconsejable que conozcas cómo está el mercado laboral, cuánto vale tu trabajo, cuánto podrías estar ganando y qué tan requeridas son tus habilidades profesionales.

Desactivar el arma letal de tu empleador en la negociación: la contra-oferta

En lugar de pedir un aumento de sueldo, simplemente informemos cuál es nuestra expectativa salarial. Sin obligar al empleador a que  pague ese monto. Si, al poner en común ese dato el empleador no  nos da lo que queríamos, por lo menos sabe explícitamente que no está cumpliendo nuestras expectativas. Si bien implícitamente siempre lo supo, el pedido explícito genera que en el mediano plazo no te pueda hacer una contraoferta para retenerte porque esa opción ya se desactivó.

Manifestar tus expectativas es una excelente opción. No hacés una exigencia ni violentás el vínculo sino que, del mejor modo, estás explicitado un deseo y podés avanzar hacia tu salario óptimo cuidando el vínculo con tu empleador.

El argumento de que necesitamos la plata o nos merecemos el aumento, o que nos deben aumentar porque a otro le pagan determinada cantidad generalmente no funciona. Porque incomodan al  jefe. Él sólo va a pagarte si hacés valer tu valor en función de la oferta y la demanda.

Por eso, repasá los puntos anteriores, establecé tu punto de partida y hacia dónde querés llegar. Sin exigencias ni reclamos podés conversar tu aumento salarial.

Rafael Beltrán

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