¿Sos PRIMUS o SECUNDUS?

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¿Cómo te parás frente al desafío de generar lo tuyo? ¿Tenés luz propia o sos un excelente satélite? ¿Elegís ser “primus” o “secundus”?

El problema está en que no seas consciente del juego que estás jugando.

Lo habitual es apostar a ser “secundus”: a conseguir el beneficio de cierta protección y seguridad de un “primus” gracias a la incondicionalidad hacia él. No es tanto una estrategia de valor, sino de vínculo; es elegir construir un vínculo de valor con una sola persona. Eso, sumado a la obediencia y a la eficiencia, son las claves para ser un excelente satélite.

Tener luz propia es distinto, es ser autónomo, es brillar convencido de poder proteger sin tanta necesidad de ser protegido y encontrar seguridad en esa capacidad de proteger. Es poder ver el largo plazo por no estar preocupado por el corto plazo.

Esa autonomía dispara la iniciativa y la visión que hacen la diferencia. Tiene su eje más en la confianza y la motivación, que en la inteligencia. Lo paradójico es que los “secundus” suelen ser más inteligentes que los “primus”, pero más inseguros.

Otro aspecto para destacar de los “primus” es su capacidad de exposición en las más diversas situaciones. Los “secundus” focalizan su exposición solamente en su “primus”.

Los “primus” corren riesgos pero, como los conocen, los disfrutan. Se divierten jugando porque entendieron cómo se juega. 

Siempre son originales, no hay dos que tengan la misma fórmula. Algunas son más atractivas que otras, incluso algunos tienen métodos no muy agradables, pero siempre tienen un enfoque distinto. Las fórmulas de los “secundus” no son tan originales, sus estrategias son más bien estándar.

Ser “secundus” es un poco más aburrido pero no deja de tener sus satisfacciones, especialmente las ligadas a la seguridad económica que ayudan a concretar otros sueños. Pero las visiones generadoras de riqueza son privilegio sólo de los “primus”.

Hay “primus” y “secundus” en cualquier situación del mundo de los negocios. Por ejemplo, en cualquier relación jefe-empleado, pero también un socio-dueño de una empresa puede ser “secundus” de su otro socio; un profesional puede ser “primus” o “secundus” con sus clientes o viceversa; incluso puede llegar a darse la loca situación de un dueño que sea “secundus” de un empleado (dinámica que, claro, no dura mucho tiempo).

Ser “primus” se puede desarrollar. Y, si bien la decisión es propia y debemos hacernos responsables, también es cierto que cuanto más temprano nos enteremos de que hay que elegir en esta ruleta que nos presenta la vida, es mucho más fácil. Con el tiempo, cambiar de paradigma sigue siendo posible, aunque más difícil.

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