¿Por qué nos Cuesta Empezar?

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Empezar es el paso más difícil, es el corazón de la acción. Desde afuera, podés ver que perseverar es no parar. Pero lo que muchas veces no se ve en la perseverancia es la capacidad de volver a empezar. Cada nuevo comienzo se ve tan instantáneo que te da la impresión que simplemente nunca paraste.

A veces, la educación se centra en hacer que no paremos nunca, y esto es un problema. No estamos preparados para empezar. Esperamos hacerlo una vez y continuar como si nunca fuéramos a terminar. Entonces, nos exigimos y nos presionamos a nosotros mismos.

¿Por qué cuesta tanto empezar?

Porque es algo nuevo, lo nuevo es el cambio y el cambio siempre es difícil. Para poder sostener lo que hacés, necesitás ser flexible, poder adaptarte y tener apertura. De esa manera, podés evitar aferrarte y disponerte a cambiar. Cambiar por algo nuevo, por un próximo comienzo.

Cuando creés que empezás a hacer algo y nunca termina, te echás a dormir tranquilo, con la calma de no cambiar. Pero es mejor descansar sobre la capacidad de adaptación al cambio, que nos permite empezar una y otra vez, es decir, que nos permite perseverar.

Rafa Beltrán

PARA EMPEZAR HAY QUE CAMBIAR, POR ESO ES DIFÍCIL

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