Populismo: ¿Sensibilidad o Resentimiento Anti Burgués?

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Dentro del debate ideológico de cualquier sociedad que desencadena la lógica de izquierda y de derecha, nos encontramos con los movimientos que, para los que adhieren, son populistas o progresistas. Éstos están vinculados con una lógica ideológica de izquierda. Desde la lógica de derecha son percibidos y descritos como populistas.

Me permito aquí hacer un análisis de las bases que sustentan las motivaciones psicológicas que llevan a adherir a estos movimientos que, como todo en la vida, se presentan mezcladas. Las dos fuerzas motivacionales, que se presentan combinadas en distintas proporciones son por un lado la genuina sensibilidad social y por otro lado el pernicioso resentimiento anti burgués.

A LOS QUE ADHIEREN AL POPULISMOS LO MOTIVA LA SENSIBILIDAD SOCIAL Y AL RESENTIMIENTO ANTIBURGUÉS

El ciudadano de clase media, con expectativa de progreso económico modestas, ve en las ambiciones y logros de aquel que genera un alto nivel de riqueza un ser ambicioso y detestable. Lo considera un insensible que vive a costa de los demás, un individualista que sólo vela por sus intereses, dispuesto a someter a los demás a las peores condiciones para alcanzar un poco más dinero.

Esa experiencia de insensibilidad de ese ambicioso que quiere progresar a toda costa no es para nada novedosa y la historia la describió con el nombre de “el burgués”.

EL QUE PROGRESA ECONÓMICAMENTE, PARA LOS POPULISTAS, ES UN INDIVIDUALISTA QUE VIVE A COSTA DE LOS DEMÁS

Diferencias de percepción de los empresarios en el mundo

En los países latinos este fenómeno se potencia porque ese empresario burgués se desarrolla en un sistema sin reglas, o más bien corrompidas, con una tremenda escasez de valores. En países como el nuestro, que la viveza es un valor mucho más importante que la confianza, se percibe al empresario como un demonio. Esto polariza aún más la distancia pueblo/burguesía.

EN AMÉRICA LATINA, LA ESCASEZ DE VALORES HACE QUE EL EMPRESARIO SEA VISTO COMO UN DEMONIO

En otras sociedades, esta distancia es menor porque, con otros sistemas de reglas y valores, el empresario puede ser visto como un agente positivo de la sociedad. Es considerado como factor clave en la generación de trabajo y de la riqueza que luego se distribuye en la sociedad. Es visto como quien detecta una necesidad social y arriesga su capital para desarrollar un nuevo modelo económico, que es su empresa, para satisfacerla.

Esta idea positiva del empresario no es la que está presente en nuestra sociedad. Acá se lo ve como ventajista, el interesado insensible y oportunista.

EN OTRAS SOCIEDADES, EL EMPRESARIO ES VISTO COMO ALGUIEN QUE ARRIESGA SU CAPITAL Y GENERA RIQUEZA PARA LA SOCIEDAD

¿Qué pasa en las sociedades según su percepción de los empresarios?

La distancia entre el trabajador del pueblo y el empresario burgués define la paz y la armonía de una sociedad.

En algún lugar gran parte de los trabajadores, desde su perspectiva, incuban un odio y un resentimiento hacia ese empresario burgués al que ven prosperar y llenarse de dinero. Desde esa perspectiva, algunos oportunistas políticos con gran manejo de masas saben tocar esa fibra íntima. No es muy original porque es la que conmovió a todos en Robin Hood, la idea de robarle a los ricos para darle a los pobres.

Esa fibra, que muchas veces es disfrazada de sensibilidad, de la sensibilidad del pobre. Tiene su potencia en el odio que está en la base del resentimiento anti burgués. Es capitalizada por algunos políticos que utilizan esa energía para hacer una suerte de justicia social, que no es más que una pantalla para tapar sus actos de corrupción más atroces. Porque en el fondo están desesperados por tener el dinero que ven que tienen esos empresarios o burgueses. Pero que saben que jamás podrían alcanzarlo por las vías de sus capacidades de generar riqueza genuina; es decir de hacer negocios, construir empresas.

Desarrolla la fantasía de que son los que luchan por los pobres en contra de la opresión burguesa pero buscan en el fondo los beneficios de esa burguesía.

La perspectiva del resentimiento anti burgués

Quien experimenta ese resentimiento anti burgués no es consciente de él. Algunos sí, pero en general creen que es justo odiar al empresario. Difícilmente se pongan a pensar en su capacidad de invertir, o de poner en riesgo lo que tiene, de dar trabajo, de construir un proyecto. Se autoconsideran humildes, poco ambiciosos y muy sensibles, no unos mediocres. Puede ser que haya personas sensibles, pero el odio hacia el empresario siempre va a estar en relación directa con la mediocridad del que odia.

Rafa Beltrán

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