“Pari Passu”

En latín quiere decir “con igual paso”.
Se traduce también como “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel”, “en forma imparcial y sin preferencias”.

El “Pari Passu” es un término jurídico y contractual, pero existe otro Pari Passu: el psicológico.

Cuando trabajamos codo a codo (paso paso) con otro, ¿cómo estamos caminando?, ¿a qué velocidad?, ¿al mismo ritmo?, ¿con pasos cortos o largos?, ¿yendo hacia el mismo destino?

El “Pari Passu” puede darse en el ámbito personal o lo laboral. La dinámica sería algo así como: yo doy un paso, vos das otro paso. Si yo no doy el paso, vos tampoco das el tuyo. Si vamos los dos juntos, entonces caminamos juntos. Avanzamos a un mismo ritmo. Frente a esto, y a lo largo de la marcha, generalmente surgen todo tipo de preguntas.

¿Invierto o no invierto?
¿Espero que el otro dé el primer paso?
¿Cuándo dar el primer paso?

El Pari Passu funciona como una estrategia de control que te permite no arriesgar demasiado cuando vos estás dando un paso, por si el otro no cumple con su parte. Si pasa esto, uno frena y se replantea la situación. Más allá de la posibilidad de perder dinero, uno puede sentirse psicológicamente muy frustrado.

Conocer

Para evitar cualquier mal gusto, primero, lo ideal, es entender bien con quién uno está trabajando ¿Con quién estoy dando esos pasos? ¿Cuál es el nivel de compromiso, de actitud y de aporte intelectual del otro?

Confiar (o no)

Es cierto que, generalmente, las personas a las que les va bien suelen dar más pasos que los demás. Pero lo hacen porque los saben dar. Tienen el suficiente nivel de confianza y capacidad para darse cuenta de que el otro va a acompañar. Yo doy el paso porque sé que el otro va a darlo y porque sé que el otro tiene con qué darlo. No hay una inversión ciega. Dan más pasos que el otro porque confían que la otra parte va a honrar ese movimiento. Que si no hablaba, va a hablar. Que si no hacía, va a hacer. Que si estaba bloqueado, se va a desbloquear. Que si no daba, va a dar. Es decir, pueden ver el potencial en el otro. 

Pero también puede pasar que uno da un paso pensando que el otro también lo va a dar y no resulta así. En este punto uno se da cuenta de que el otro no va a dar los pasos necesarios, entonces decide no avanzar. Es esperable que frente a esto nos sintamos profundamente defraudados y hasta nos enojemos con el otro. A veces, reflexionamos y asumimos la responsabilidad de no haber visto que el otro no iba a poder acompañarnos, reconociendo que había indicios de que el Passu ya no era más Pari.

Rafael Beltrán

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