La magia de “el otro” en el deporte

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“Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado” (proverbio africano) 

Cuando las ideas se fusionan, se crea la sinergia necesaria para el crecimiento. No es fácil, llegar a un acuerdo con con otros pensamientos es un ejercicio permanente y desafiante. Se aplica a todos los ámbitos de la vida, incluyendo el deporte. En una estrategia sólida, las ideas de los jugadores se integran con el plan de trabajo del entrenador.

La posibilidad de dejar que alguien vea algo que tal vez nosotros no somos capaces de ver es uno de los logros mágicos de la otredad. Cuando la autonomía se confunde con autosuficiencia, la mirada del otro se transforma en una amenaza, pero la verdadera independencia incluye un vínculo sano, con límites claros, con los demás.

Sinergia significa ayudar y ser ayudado, pero es común que una mente de alto rendimiento tenga fuertes convicciones y tienda a cerrarse en ellas, entonces el desafío es mantener las creencias sin negar la otredad, que puede ajustarlas y hasta enriquecerlas. Al final del día, todos tenemos la profunda expectativa de ser comprendidos por los demás.

Un apoyo integral 

Muchos jugadores talentosos quieren que los demás se adapten a ellos y eso puede ser molesto, injusto u ofensivo para quienes los rodean. Si entendemos, valoramos y agradecemos el  apoyo de nuestroentorno, nuestra carrera deportiva puede despegar a un nivel superior. La opinión o el consejo del otro, ya sea del entrenador, de nuestros amigos, familiares o conocidos, suma a nuestro desempeño en el deporte y en nuestra vida social. Nos hace, como jugadores, seres más socialmente ajustados, que es un poco difícil de lograr cuando dedicamos mucho tiempo a la competencia y a veces nos mareamos con la arenga destructiva de la tribuna en vez de crecer con el aliento valioso de personas que apuestan a nuestro crecimiento.

Aquellos que acompañan al jugador pueden ofrecerle un estímulo positivo para que dé lo mejor de sí mismo, procesar la frustración y armar un juego ofensivo, que es la opción más rendidora para el deportista.

Una apertura hacia el otro y hacia la sociedad 

Además, ser capaz de abrazar la otredad le permite al jugador sentir con todo su ser el poder de la reciprocidad y la gratitud y lo lleva a preocuparse por el bienestar de los que lo rodean. Sin dudas, la apertura a lo otro (sea lo que sea, y en su justa medida y con criterio) es un beneficio para uno mismo y para los demás.

Rafael Beltrán

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