Ser Padres de una Estrella Deportiva

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Atrás de cada deportista de alto rendimiento, hay otros jugadores que cumplen un papel clave: sus padres. Si bien la relación de cada papá o mamá con su hijo/a es única, vale la pena que nos tomemos unos minutos para hablar sobre el tema.  

Un auto que anda a 250 km/hr, claramente no necesita un conductor con la misma capacidad de manejo que otro que anda a 40 km/hr. Lo mismo pasa en el deporte. Ser el papá o mamá de un chico que practica un deporte de alto rendimiento, no es lo mismo que serlo de alguien que hace un deporte recreativo. Justamente, los padres del alto rendimiento tienen características especiales, porque sus hijos no son iguales a los demás. Necesitan de un trato especial, porque tienen necesidades especiales. A veces los papás lo saben manejar muy bien y otras veces no tanto. De todas formas, soy un convencido de que todo se puede mejorar.

¿Cómo logramos que un chico confíe en sí mismo? 

La confianza y las expectativas de los chicos, empiezan en los padres. Se sienten confiados y seguros en tanto sus padres confíen en ellos. Además, los papás al ver el potencial de sus chicos, quieren que lleguen a lo más alto que puedan, y los chicos sueñan con realizar esos planes.  

En un primer momento es sano que ésto sea así, pero después cuando el chico llega a la adolescencia, tiene que tener su propia confianza, y devolverle las expectativas a los padres, para que él pueda generar las propias. Esto puede parecer fácil, pero es difícil para los adolescentes y también para los  padres, que se sienten rechazados y muy confundidos. 

¿Cuántas veces hemos escuchado a un papá en una competencia decir que su hijo es el mejor y de afuera vemos que no es así? Al principio nos puede parecer ridículo, pero hay que tener un poco de cuidado. Atrás de esa actitud que parece equivocada, se esconde un padre que tiene una altísima confianza en su hijo, y esto es super valioso. Cualquier papá confía en sus hijos cuando las cosas salen bien, lo difícil es confiar cuando las cosas salen mal.

Desde el comienzo, los chicos que se dedican al alto rendimiento tienen papás que esperan mucho de ellos. Si los comparamos con el resto, podrían parecernos exigentes y hasta un poco delirantes, pero es justo ahí donde se esconde algo positivo: tienen una confianza loca que hace que sus chicos logren cosas increíbles.

¿Estoy diciendo que tener altísimas expectativas en los chicos es lo ideal? No. La clave está en saber manejar esas expectativas. Es tanto un problema esperar mucho cuando no se sabe cómo manejar esos deseos, que no esperar nada, porque el chico no aprenderá a confiar en si mismo. A veces, tener expectativas demasiado exageradas termina siendo contraproducente. Como los chicos relacionan los buenos resultados con el amor de sus papás, si hacen las cosas bien sienten que son cada vez mas queridos. Pero si llegan a salir mal en algo y la presión para ganar es demasiada, pueden quedar paralizados o bloqueados. Sí, el tema es un poco más complejo de lo que parece. 

Recibirse de padres

Aunque a veces se piensa que el título de padre viene con todas las herramientas bajo el brazo, en muchas situaciones es necesario aprender un poquito más. Esperar que los chicos no se enojen o no sientan lo que sienten, es querer resolver una situación sin entenderla. Aunque no parezca, siempre hay una lógica escondida que tenemos que descubrir.

También es fundamental que los padres puedan “guardar” energías para las demás actividades de su vida. Algunos pueden sentir que descuidan su trabajo, otros que no les alcanza el tiempo y la fuerza para dedicarse a sus otros hijos, los cuales reclaman que el trato con ellos es diferente, y encima de todo tienen razón. Los deportistas necesitan otras cosas que no son las normales y por eso sus padres no son normales -no cualquier chico es un deportista profesional-. Es necesario manejar los celos de los hermanos, sobre todo explicando siempre qué es lo que pasa. Acá no hay fórmulas mágicas, y cada situación tiene un precio que hay que pagar.    

Dime cómo se sienten los papás…

La conexión entre padres e hijos es tan fuerte, que así como los padres saben cómo está su hijo en las competencias, el chico sienten lo mismo. Se pone tan tranquilo o nervioso como sus papás lo estén. Por eso, cuando voy a ver una competencia de un chico, primero miro cómo se sienten los papás. 

El chico sólo es dueño del juego si se divierte

El chico que se “engancha” con un deporte, se hace dueño de sus reglas fundamentales y lo entiende a la perfección. ¿Y se puede descubrir si disfruta jugando o solo lo hace para ver contentos a sus padres? Sí, y el único modo para comprobarlo es dejándolo solo. Si sólo lo practica cuando los padres se lo proponen, entonces es señal de que no juega por el mismo. Si en cambio “lo hace propio”, no puede parar de practicarlo y lo fundamental, se divierte aprendiendo.

Rafael Beltrán

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