Solemos pensar y decir que en el deporte lo mental es casi lo más importante o que tiene una incidencia fundamental. Sobre todo en el golf. Pero, ¿es realmente así como lo vive el deportista?

Por lo general, los golfistas, aún los profesionales, cuando salen a jugar, tienen una estrategia mental vinculada a lo azaroso, que se parece a : “vamos a ver qué pasa”; “ojalá que hoy esté inspirado”; “espero que las cosas se den”. Entonces, lo mental se restringe a si tuvimos la suerte de recibir el “fuego sagrado”. Si es el caso, haremos una gran vuelta y sino, no; y habrá que esperar otra vuelta adonde aparezca.

Lo que no entendemos o que queda fuera de nuestro campo de control, lo atribuimos a la suerte, a aquello que no controlamos. Si lo entendiéramos, podría estar dentro de nuestro campo de control, pero mientras esté afuera, es suerte.

Al entender podemos tener una estrategia mental, una planificación estratégica del modo en que debemos posicionar nuestra mente y hacer que ese “fuego sagrado” aparezca a voluntad.

 

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r.r.

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