Por más que puedas manejar bien las dos manos, siempre vas a ser más diestro que zurdo o al revés, una mano va a liderar y la otra va a acompañar.

Con el liderazgo pasa lo mismo con las convicciones y emociones: priorizás una o la otra, y no es que una sea mejor, pero sí son diferentes y plantean estilos y liderazgos distintos.

LIDERAZGO POR CONVICCIONES

En el liderazgo por convicciones manda el aspecto racional, el intelectual. Lo que importa es tener razón y dar seguridad mostrando el convencimiento en la propia idea. Es un estilo más firme que toma decisiones contundentes sin dudar.  Se confía ciegamente en la idea propia y uno desconfía y se enoja con los demás si no la comparten. Se es mas crítico y áspero y al querer “imponer” corren el riesgo de ser más conflictivos. No les importa tanto pagar un costo humano cuando defienden sus convicciones.

LIDERAZGO POR EMOCIONES

En cambio, al que lidera por emociones le importan más las relaciones y valora más lo que siente él y los otros, . Son especialistas para vender porque saben cómo entusiasmar a los demás. Jamás pagarían el costo de un daño humano. Aunque su discurso no es del todo consistente y muchas veces dudan o no están seguros de sus ideas, son encantadores y pueden vincularse con todo tipo de personas porque la empatía es su fuerte. Saben cómo hacer sentir bien al otro. Por su capacidad de contener pueden descomprimir cualquier conflicto o tensión. Sólo se molestan con los que quieren imponer una idea sin respetar lo que siente el otro. Claro que, como las emociones son tan variables, les cuesta encontrar una seguridad de fondo.

JUGÁ TU JUEGO Y LIDERÁ MEJOR

¿Pero para qué sirve saber esto? Más que nada para tener en claro cuál es tu tipo de liderazgo y que juegues el juego que tenés por naturaleza. Sino, vas a tratar de ser otro y el impacto de tu liderazgo se va a desfigurar, o vas a tratar de estar compensando todo el tiempo un estilo que no te es propio.

Saber cuál es el tuyo no hace que el otro no sea importante, porque al final del día se necesitan de los dos por más que uno sea el principal.

Tu tipo de liderazgo hace que seas más eficiente ciertas cosas, Por ejemplo, para la venta y la negociación, el líder basado en emociones hace más diferencia, en cambio para resolver un problema, definir una visión o empujar a un equipo para llegar a un objetivo, es mejor el líder por convicciones.

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