Las 5 claves que definen un trabajo satisfactorio y excitante

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El sentido de la vida y la realización personal se ponen en juego fundamentalmente en el trabajo.

La retribución económica no es el único motivo para trabajar.

El empleo es la manera natural de vincularse con la sociedad y de generar valor, y el medio principal para contribuir con esa sociedad.

Aunque la persona no se define por su trabajo, sí es cierto que éste representa la actividad que más describe su propia identidad.

1.  Los resultados

La satisfacción por los resultados obtenidos es la mayor fuente de motivación. Si estos resultados no se experimentan de manera concreta, entonces emerge una sensación de inutilidad e incapacidad que vinculan el trabajo con el sacrificio y el sufrimiento, concibiéndolo sólo como un medio para obtener dinero y subsistir (“hay que pagar las cuentas”). De esta manera, se relega la autorrealización.

Aquellos trabajos en donde las tareas realizadas se transforman en meros eslabones de una cadena de procesos, sin otorgar la posibilidad de ver el impacto del producto o del resultado final, son alienantes. Generan frustración porque la calidad del trabajo de uno no se puede validar.

2. La autovaloración

Muchos trabajan para obtener dinero. Otros eligen sentirse útiles y orgullosos de sí mismos en su lugar de trabajo. Trabajar como fuente de orgullo personal es la mejor estrategia, el combustible que alimenta el propio motor. Esto se logra cuando se obtiene un reconocimiento positivo por las tareas realizadas.

3. El aprendizaje

El trabajo es el mejor ambiente para aprender. Los jóvenes deben comenzar a trabajar lo antes posible. Desafortunadamente, tienden a percibir el empleo como una explotación. Este prejuicio provoca que las nuevas generaciones no puedan desarrollar las habilidades laborales y el know-how de las generaciones precedentes.

Comenzar desde temprano permite ver al trabajo como un juego, que es la manera más productiva y sana de concebirlo.

En un buen trabajo se aprende, se desarrollan habilidades, se gana experiencia y se fortalece la confianza. Y, también, ¡uno se divierte en el camino!

Prácticamente todos los trabajos pueden llevarse a cabo por cualquier persona que entienda su vida y su empleo como un proceso de aprendizaje continuo. Cada tarea, cada objetivo y cada misión deben ser vistos como una oportunidad de aprender y como una fecunda preparación para desafíos futuros.

Muchas personas poseen poco tiempo de trabajo (veámoslo como pilotos con pocas horas de vuelo en su haber) pero han aprendido muchísimo (han obtenido habilidades necesarias para pilotear su vida en la dirección correcta y deseada).

Otros individuos han trabajado por horas y horas y, aunque han adquirido una gran cantidad de conocimientos, no han desarrollado habilidades potentes. La experiencia laboral sólo adquiere sentido si hay un aprendizaje genuino.

4. El nivel de disfrute

Generar valor es un anhelo inherente del ser humano, no es opcional. En su trabajo, la persona se conoce a sí misma y a los otros. Se enfrenta a su singularidad y a la otredad que lo desafía permanentemente.

Cada persona está obligada a desarrollar sus virtudes a través de la responsabilidad, la perseverancia y la empatía. Un buen trabajo es excitante: se disfruta. El placer es un desafío a conquistar. No hay nada más agotador que un trabajo tedioso.

Pero no hablamos de mero divertimento: disfrutar viene de la mano de trabajar duro para superarse continuamente.

Si un trabajo no es placentero, entonces no está funcionando. Pero si no uno trabaja con diligencia, si uno se esfuerza día a día para hacerse imprescindible en donde esté, nunca va a disfrutar realmente. Aquellos que más han trabajado están en la mejor posición para disfrutarlo. Para entusiasmarse, se requiere la humildad de saber que no todo depende de uno, lo que permite llegar a un estado de relajación y ganar una perspectiva global.

La paz interior por un trabajo bien realizado se alcanza con una actitud de agradecimiento y aceptación de las condiciones externas reales que el trabajo tiene y no con una fantasía de control del entorno.

Lo óptimo es unir el trabajo con un hobbie o interés; es decir, fusionar el trabajo con la pasión. Si el empleo es concebido como una tortura, el sufrimiento está garantizado. Es muy probable que en esta situación, la persona realice un hobbie en donde el divertimento y la pasión son canalizados pero sin generar ingresos. El espacio entre el trabajo y el disfrute usualmente es tan abismal que muchos creen que monetizar un hobbie equivale a un acto de prostitución. La mayoría de las personas quieren encontrar placer en lo que tienen o reciben, pero el disfrute verdadero está en la habilidad de crear y dar.

Ser productivo y pasarla bien no son polos opuestos.

En general, a aquellos que trabajan por lo que quieren y disfrutan en el proceso se les paga por lo que quieren, mientras que aquellos que no disfrutan o no trabajan por lo que desean, no reciben la retribución económica que buscan.

5. Un buen ambiente y clima laboral

El ambiente de trabajo tiene un alto impacto en la performance. Puede ser motivador o desmotivador, y no hay mayor obstáculo que un clima laboral que desalienta y descorazona.

Esta estimulación significa sentirse valorado por lo que se hace. Si el entorno no motiva a dar lo mejor de uno, surge la haraganería. Cada uno es responsable de generar un espacio alentador para ser productivo.

La mayoría de las veces, no se trata de una falta de fuerza de voluntad, sino de estar inserto en un espacio que no alienta y potencia a la persona. Eso sí, esta dinámica deseable va más allá de hacerse amigos. Para que un trabajo fomente el espíritu y maximice la productividad no debe ser un parque de diversiones. Uno va a trabajar para generar valor y para aprender. Si el trabajo se realiza en un ambiente cordial, generando relaciones sanas y vínculos provechosos, mucho mejor, pero eso no es lo principal. La motivación no debe surgir de la amabilidad del ambiente sino en los desafíos que ese ámbito genera.

El trabajo independiente y autónomo es sin dudas más retador que uno en donde se construyen relaciones de dependencia. Aquellos que priorizan la seguridad, el liderazgo y la calidez prefieren esas relaciones de dependencia que terminan siendo esclavizantes.

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