La rotonda de la confianza

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Cada vez que te enfrentás a una situación nueva y desconocida, como un nuevo trabajo, un viaje a un país que no conocés, otro idioma o una nueva actividad, es probable que sientas como si te toparas con una rotonda. Para avanzar sólo tenés dos salidas. Pero lo que se pone en juego no es nada menos que la confianza en vos mismo.

La primera salida implica pensar a la tarea como un desafío, teniendo siempre en cuenta el “yo puedo,” la confianza en vos mismo. Buscando lo que te resulta más interesante de esa actividad, lo que despierta tu curiosidad, tu entusiasmo, para seguir esa linea e ir involucrándote cada vez más. 

La segunda salida la vas a tomar si lo primero que pensás es que seguramente no vas a poder hacerlo, que es muy difícil o que no tiene demasiado sentido el esfuerzo. Entonces, te invade la impotencia, que lleva a que te quedes paralizado y termines abandonando.   

El límite entre los dos caminos es muy delicado. De hecho, no nos damos cuenta de que estamos por cruzarnos de un lugar al otro hasta que es demasiado tarde. Sin embargo, ni bien tomamos la segunda salida sentimos una desconexión, un desinterés, una indiferencia a eso que pudo haber sido interesante.

Pero entonces, ¿cómo hacemos para evitar la segunda salida y agarrar la primera? Lo primero que tenemos que entender es que, cuando nos encontramos con la rotonda, lo que experimentamos es un pico de ansiedad. Y la ansiedad es una cuestión de tiempo. Por eso, podés caer en la desesperación y querer tomar la segunda salida rápido. Claramente esta es la salida más fácil.

Yo recomiendo que te quedes un poco dando vueltas en la rotonda. Que dejes pasar un poco de tiempo para asegurarte de tomar el primer camino. Date el tiempo necesario para tranquilizarte y poder pensar con más claridad. Para juntar fuerzas y convencerte de que vos podés. 

Continuar leyendo: ¿Qué pasa si la confianza es un problema?

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