Que tu relación de dependencia no te haga dependiente.

Podés ser independiente y evitar convertirte en “La Hormiga Trabajadora”

Tu trabajo en relación de dependencia puede ser dinámico, productivo y generador de valor. Podés pasar de ser una “hormiga trabajadora” a un profesional valioso y exitoso. Es posible agregarle valor a tu trabajo y vivir una experiencia laboral muy distinta

¡Pateá el hormiguero!

Si pensás por tu propia cuenta, siendo fiel a vos mismo, si desactivás el automatismo y buscás agregarle valor a cada jornada, tu trabajo en relación de dependencia puede ser muy inspirador. Lo vi muchas veces. Porque, al final del día, nuestro trabajo es nuestra oportunidad para aprender, para lograr autonomía, para relacionarnos con otros y para desafiarnos día a día. ¡Aprovechémosla!

En mis sesiones yo uso una teoría para que mis clientes puedan ver por qué, muchas veces, se sienten insatisfechos con su trabajo. Lo hago para generar impacto y para vean por qué se sienten mal. El objetivo final es que inviertan las posturas que los llevan a sentirse insatisfechos y que se den cuenta de que tienen el poder para transformar su situación.

La teoría de “La Hormiga Trabajadora”: la seguridad a toda costa

Ella dice: “quiero seguridad”. Y, para lograrlo, está dispuesta a hacer cualquier cosa, incluso encarar un trabajo de una manera tal que no le permite desarrollarse personal y laboralmente.

La protección se busca afuera

El sentimiento de impotencia de la hormiga surge porque cree en un falso sentido de protección que no es real ni satisfactorio, porque no surge de él mismo sino de un otro. Como en la Metamorfosis de Kafka, el trabajador se transforma  en una hormiga que se pasa el día en piloto automático sin darse el espacio ni el tiempo para pensar cómo puede aportar desde sus habilidades únicas. Su mirada sale de sí mismo.  Cae en una dinámica que es puramente operacional pero no estratégica, porque el único objetivo es sobrevivir y no hay lugar para otras aspiraciones.

La contribución de valor como obediencia ciega

Para la Hormiga Trabajadora, su contribución de valor es la obediencia ciega a sus superiores. Trabaja bajo presión constante, con un alto nivel de auto-exigencia y estrés. Olvida su contribución genuina: generar valor y marcar una diferencia. Delega en un jefe la iniciativa propia y el sentido de responsabilidad. Cumplir es la ley. Sin importar la confianza personal y las habilidades únicas.

La única fuente de motivación es el riesgo de ser despedido.

La hormiga se preocupa excesivamente por su imagen y trata de cumplir con todas las tareas  con la intención de justificar sus acciones. Se preocupa más por cómo construye su imagen de éxito, más allá de lo que siente realmente y de sus verdaderas aspiraciones personales. El “disfraz” de hormiga lo tapa.  Cumple con los plazos a rajatabla y tiene el escritorio lleno de papeles (que no siempre reflejan resultados cumplidos)

Prioridades invertidas

La prioridad de la Hormiga Trabajadora es cumplir; después, la búsqueda de un valor que es estratégico y puramente operacional; y, en el último lugar, el valor que surge de su convicción de que puede alcanzar cualquier cosa que se proponga. Esto último tiene que estar en el podio.

 

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