Es común que los profesionales se enfrenten con el dilema de cómo manejar sus ahorros. Hay un sentimiento generalizado de que al ahorrar una parte de nuestros ingresos conseguimos cierta seguridad y eso nos tranquiliza. Por supuesto que es bueno tener ese respaldo, pero una acción inteligente y con resultados a largo plazo es usar los ahorros para invertir y desarrollar nuestro propio negocio sin miedos, entendiéndolo como una inversión a futuro. En este caso, es aconsejable analizar todas las variables y encontrar el mejor momento para hacerlo. Si desarrollamos nuestro servicio, le podemos cobrar más a nuestros clientes.

Pero además de impulsar nuestro negocio, cuando movemos nuestros ahorros estamos también dándole un mensaje a nuestro cliente: le mostramos que no necesitamos dinero. Si lo precisamos y no nos pagó todavía, la mejor estrategia, aunque pueda ir en contra de lo que podríamos pensar, es usar los ahorros en vez de pedir el dinero. De vuelta, si nos mostramos necesitados, nos ponemos en un nivel inferior al otro que nos va a ver como poco profesionales y eso puede afectar el vínculo laboral y, por extensión, nuestro sueldo.

El miedo y la confianza en uno mismo son muy importantes porque el gasto de ahorros es un tipo de riesgo. Si el profesional tiene confianza en sí mismo y no hay miedos, va a estar más dispuesto a invertir sus ahorros que un profesional con poca confianza y un montón de preocupaciones.

A veces, terminamos haciendo una negociación que no es exitosa porque tenemos una postura rígida de querer sí o sí ahorrar algo de dinero y si no lo logramos nos enojamos. Pero en realidad, si no vemos la oportunidad de invertir, vamos a dejar pasar una oportunidad para ganar más dinero del que teníamos ahorrado. Aferrarnos a lo que tenemos nos impide tener más.

Ahorros futuros

Cuando el profesional invierte, está haciendo ahorros futuros. Él no puede usarlos en el presente, sino que es dinero que se proyecta para ganar más adelante. A pesar de que es una forma más arriesgada para ahorrar, tiene más beneficios y hace que el negocio del profesional pueda evolucionar.

Inversión en infraestructura

Hay otra inversión estratégica que no todos tenemos en cuenta: la infraestructura. Estamos hablando de todo lo que hace que nuestro entorno de trabajo sea más cómodo para nosotros y más atractivo para nuestros clientes. Estas mejoras pueden estar relacionadas con la tecnología, la conectividad, las características de las oficinas o cualquier pieza necesaria de los equipos. La idea es, a través de esta estructura, comunicar una actitud competente y exitosa.

Toda inversión en infraestructura hecha por un profesional tendrá una alta tarifa de amortización. Sin embargo, cada compra debe hacerse de acuerdo a la etapa de la evolución del negocio y la expectativa de beneficio del profesional.

Rafael Beltrán

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