El rendimiento del golfista es el resultado de su inteligencia al entrenarse. Cuando empieza la competencia, si algo no se trató antes, ya es demasiado tarde, sólo funciona lo que hiciste cuando te preparaste para la competencia.

La clave del entrenamiento es hacer un diagnóstico útil, que se base y acepte la realidad tal cual es, que se centre en cómo son las cosas para encontrar el mejor camino hacia una evolución sostenible del jugador.

El aprendizaje

En un entrenamiento eficaz, el golfista se apropia del aprendizaje. Dicho en otras palabras, el aprendizaje es una experiencia individual mediante la cual asimilamos conocimientos a los propios esquemas ya existentes.

Cuando el entrenador ve una brecha en la cual considera que se podría mejorar, entonces es una señal de que el aprendizaje no se incorporó. Cuando el jugador pone ese extra que hace desaparecer la brecha de mejora, entonces, sí, aprendió.

La capacitación respeta el tiempo y el proceso de aprendizaje de cada uno, y empatiza con la evolución del golfista y con su dificultad para cambiar. Un entrenamiento adecuado alienta a los jugadores a continuar hasta que un movimiento esté completamente internalizado, analizándolo y discutiéndolo desde un punto de vista técnico.

El entrenamiento trabaja la confianza y la técnica, la estrategia y las tácticas, en un enfoque integral. Cuando e planifica, todos esos aspectos se tienen en cuenta y entonces después, a lo largo del juego, toda esa estrategia se pone en marcha sin pensar. Lo único a tener en cuenta es lo que se ha planeado.

Un espacio distinto

Hay una estrategia que no siempre se tiene en cuenta a la hora de entrenar: dejarle al golfista un espacio de práctica individual en donde sólo haga lo que el entrenador le propone. De esta forma, se trabaja en la confianza en el entrenador y en la perspectiva mental, porque un deportista con la mente abierta se anima a pensar desde otro punto de vista que lo puede ayudar en sus necesidades deportivas. Justamente, la gran ventaja de la capacitación es compartir todo con el entrenador, algo que la competencia no permite.

Entrenamiento vs Competición

El entrenamiento y la competencia son diferentes, pero es aconsejable buscar que la brecha de rendimiento entre ambos se reduzca lo más posible, porque si hay mucha distancia, el jugador se frustra tanto que ya no quiere practicar más. Cuando las cosas no resultan como se practicaron, el jugador se desalienta.

Lo que pasa durante el torneo se resuelve replicándolo en el entrenamiento. El entrenamiento bien diseñado copia el estrés de la competencia, experimentando el límite y resolviéndolo. Los límites se expanden y se trabajan en el momento de la práctica, no durante la competencia. El mayor logro es que el golfista aprenda a identificar su estado mental interno, más allá de lo que pase afuera, pueda entenderlo, gestionarlo y salir de él si no es positivo.

Cuando se logran replicar y manejar las tensiones en el entrenamiento, el jugador después puede despejar su mente, relajarse, y darle rienda suelta a su parte más intuitiva, porque en la competencia, el jugador no juega con cuidado, sino de acuerdo con su intuición. Cada decisión que se toma es el resultado de una síntesis intuitiva que se hace sin tener en cuenta otras cuestiones.

Rafael Beltrán

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