Entre los Límites y la Diversión

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Mientras los chicos crecen, los límites actúan para darle un marco al mundo en el que viven. Trazan un espacio donde pueden explorar tranquilos y sentirse seguros para desarrollar su potencial. Lo que sucede con los chicos deportistas, es que su vida se encuentra entre dos polos: la diversión que genera practicar un deporte y los límites necesarios para su crecimiento ¿Cuál es el punto justo?

Ponerle límites a un chico es tan importante como darle reconocimiento. No puede haber uno sin el otro. Tanto en la puesta de límites cotidiana como en la competencia, es preferible marcar que es lo mínimo que se espera de ellos, y no lo máximo. ¿Qué estoy queriendo decir con esto? Que la exigencia no tiene que ser asfixiante, pero tampoco llegar al otro extremo de no exigir nada. Si los adultos no desean que llegue a cierto resultado, el chico se sentirá perdido porque creerá que no es digno de ningún logro. Que de él no se puede esperar nada.

En el otro polo, el reconocimiento excesivo se produce cuando no se establecen límites ni se marcan errores. Esto genera en el chico la sensación de que se le tiene lástima y comienza a sentirse inútil. Por el contrario, puede suceder que empiece a creer que lo puede todo.

Muchas veces los padres colocan en sus hijos sus propias ganas de haber triunfado en algún deporte. Esto genera presiones que dificultarán su desarrollo. Creen que sus hijos son felices solo si ganan y no si disfrutan del juego. Entonces, los llenan de su propia desconfianza e inseguridad.

De hecho, una de las cosas que más ayuda a mejorar deportivamente es la relajación, y si el chico está tratando constantemente de cumplir expectativas ajenas no le va a ser nada fácil lograrlo.

Por eso, es necesario que los chicos deportistas crezcan rodeados de límites para sentirse contenidos. Aunque muchos papás saben lo difícil que es tratar de recortar la cantidad de actividades diarias que tienen. Hay que aprender a lidiar con las ganas inagotables de practicar y participar en diferentes torneos y competencias. Porque seguramente no sea posible asistir a todos. Sin embargo, no hay que dejar de lado el reconocimiento, dejando de lado las presiones y las grandes expectativas. Ese reconocimiento es el que los motiva a seguir y a avanzar cada vez más.

Rafael Beltrán