No es fácil saber pasar la posta y seguir en carrera. Son negocios muy especiales en donde todos tienen la responsabilidad de conservar el entusiasmo del resto. Valores, comunicación…y otras cuestiones más.

Los valores familiares

En un sentido general, las relaciones familiares tienen un montón de cosas positivas: cuidado, confianza, lealtad, vínculos fuertes. De hecho, es aconsejable que en todo tipo de relaciones societarias estén presentes estos valores familiares, algo que es más profundo y viable que el típico “que el trabajo sea tu familia”. Digamos: que en el trabajo estén presentes valores familiares que de alguna manera nos “hermanen”.

Es fundamental la buena comunicación

Hablamos de organizaciones complejas con dinámicas que son particularmente sensibles, tal vez más propensas a la vulnerabilidad y confrontación. Entonces, lo único que garantiza llegar a acuerdos legítimos de trabajo y consenso son las buenas vías de la comunicación y el diálogo activo. 

En los negocios familiares todos los socios son responsables de conservar el entusiasmo de los demás

Algo que no es tan habitual en la oficina promedio. Como está la certeza de que el vínculo no puede romperse, muchas veces esto da lugar a la especulación y a que los socios demanden cosas que no esperarían conseguir en otro tipo de relaciones. Hay más riesgo de que el vínculo pueda deteriorarse o volverse disfuncional y de que se cuide mucho menos. Inevitablemente, esto se trasladará al negocio y afectará la productividad.

Es bueno que todos tengan en cuenta que cada uno va a hacer un mejor aporte si desarrolla un rol en función de sus características personales únicas. Muchas veces, más allá de los títulos que cada uno tenga bajo el brazo. Es común que se descubran habilidades en el otro que no percibíamos en la familia. A veces, esto significa mover las piezas del tablero. Y está bien.

La empresa familiar puede sofocarte

Existen familias aglutinadas que sofocan y diluyen el valor de la persona porque el grupo se vuelve mucho más importante que el individuo. Muchos sienten una pseudolibertad porque todo lo que pueden hacer, pensar y decidir tiene que estar avalado por la familia y por sus paradigmas.

Lamentablemente, lo que pasa muchas veces es que aquellos que se asfixian dentro del marco familiar no pueden demostrar su potencial y alcanzar autonomía hasta que muere el progenitor o el referente.

Pero no tenemos que esperar a que llegue la guadaña. Si alguien no se siente cómodo, es bueno que lo dejemos ir o que pensemos si podemos reubicarlo en otra área o con otro rol. De nuevo, el diálogo es clave, y el hecho de hablar en familia puede desplegar una sinceridad que no suele darse en otras estructuras de negocios.

Continuidad…pero con renovación

La dinámica de la estructura familiar crea cierta presión y obligación en donde se necesita continuidad pero con renovación, para seguir con el corazón del negocio sin estancarse y poder amoldarse a los tiempos que cambian. Los nuevos miembros tienen que empezar de nuevo, tal como lo hizo la generación fundacional.

Hay que repensar el negocio completo porque hay una nueva visión que implica un nuevo sistema de trabajo y una ruptura con el sistema anterior. Al implementar una nueva estrategia la presión desaparece y las nuevas camadas empiezan a tener más en cuenta los requisitos para lograr el entusiasmo de todos.

 

 

 

 

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