El altruismo es la capacidad de dar y recibir sin esperar nada a cambio. Es generosidad en estado puro, apostar por el crecimiento de los demás y de uno mismo al mismo tiempo.

Tipos de altruismo 

Podemos decir que hay dos tipos de altruismo: genuino y falso. El primero es para aquellos que realmente alcanzaron un profundo sentido de generosidad y sienten la necesidad de compartir lo que recibieron porque experimentan un estado de gratitud. El segundo, en cambio, se atribuye a quienes “hacen cosas buenas y generosas” para creerse de esa manera aunque de hecho no sean verdaderos altruistas. Es una actuación, una tendencia vacía de alguien que hace “pseudo caridad” para sentirse bien.

Aunque el resultado de los dos tipos de altruismo puede ser el mismo, al final, las cosas que se hacen con verdadera generosidad tienen más impacto en el mundo que las cosas que no. Hay una confianza profunda en uno mismo y en el mundo. El verdadero altruismo está lleno de satisfacción y alegría, mientras que el “falso altruista”, en el instante en que da algo a otras personas, sufre porque no lo hace por gratitud sino que da para recibir y, si eso no pasa, se enoja y se frustra.

Entonces, si tratamos de hacer creer a los demás que somos generosos pero no lo somos realmente, en lugar de desarrollarnos a nosotros mismos, nos estancamos. Si la acción de “dar” no es el resultado de una generosidad natural, va en contra del crecimiento personal.

Hay que tener cuidado porque el altruismo no siempre tiene un impacto positivo en las personas. A veces, los que reciben la ayuda pueden sentirse humillados y pensar que el otro les está mostrando lo que no son capaces de hacer por su cuenta, y entonces expresan ingratitud y hasta bronca.

La filantropía

Hay un término que está relacionado con el altruismo, la “filantropía”. El origen de esta palabra es griego y significa “amor a la humanidad”. Esta palabra expresa la ayuda a los demás sin esperar nada a cambio. También se asocia con compañías que trabajan para caridad, fundaciones, voluntariado y demás.

La Responsabilidad Social Empresaria

Con respecto a las empresas, hablamos de Responsabilidad Social Empresaria (RES). A veces, las empresas ayudan de forma altruista, genuina y generosa, y algunas veces lo hacen para pagar menos impuestos o para ser vistas como “buenas” por la sociedad. En muchos casos se genera una contradicción en donde las empresas no se hacen cargo de sus responsabilidades reales (salarios justos a sus empleados, cuidar bien a sus clientes, pagar a sus proveedores, etc.) pero sí enarbolan la bandera de la responsabilidad social. Y claro, si no se preocupan por los que forman parte de su propia empresa, es muy difícil que desarrollen una verdadera capacidad altruista.

Rafael Beltrán

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