Toda empresa o proyecto necesita dos cosas, visión y liderazgo. Visión para ver ese futuro novedoso y liderazgo para poder concretarlo. Puede suceder que estos dos roles estén en la misma persona, inevitable cuando hay un solo dueño, o que estén en distintos socios del negocio, si hablamos de una sociedad.

Veamos por un segundo cada una de estas dos capacidades para dejar claro que son bien diferentes.

La visión la construye quien vive en el futuro, en el largo plazo. La distancia entre lo que ven los visionarios y la realidad actual puede ser tal que los haga parecer teóricos, pero no lo son. Tienen un convencimiento tal del futuro que creen más en eso que imaginan en la intimidad de su mente, que en lo que están viendo en el ahora; y con esa imaginación se motivan. Es decir que la visión es mas bien una capacidad individual o de naturaleza solitaria. En la sociedad puede haber varios lideres pero nunca más de un visionario. La visión es original, nace en una mente única, y aunque no sea agradable escucharlo, la visión nunca sale del consenso, sino de la intimidad de una mente singular. Claro que después se puede compartir y que los demás socios la hagan propia, pero pretender llegar a visiones por consenso es la mejor forma de matar una visión y a un visionario.

El liderazgo es una capacidad más bien social, se juega en la relación con un otro. Los líderes son  pragmáticos y enfocados en objetivos de corto y mediano plazo. El líder es mucho más que una autoridad formal, es quien tiene la habilidad de unir las voluntades hacia un objetivo común. Al entender la dinámica de cada miembro de su equipo, capitaliza sus mejores y únicas capacidades, lanzándolos hacia el objetivo. Hace que los demás den lo mejor de si, expandan sus límites, se animen a alcanzar lo aparentemente inalcanzable. El líder es aquel que,  gracias a la admiración que genera, motiva e inspira.

La combinación de las dos capacidades – visión y liderazgo –  ayuda a comprender los contextos y a anticiparse a las consecuencias para alcanzar resultados sustentables, pero en una sociedad no suele darse en la misma persona.

El líder no concreta necesariamente la visión que él creó,  pero sí concreta una visión; a fin de cuenta, el liderazgo es un medio para alcanzar una visión.

En la sociedad es difícil que el líder no quiera ser visionario, ni que el visionario no quiera ser líder, es decir que, difícilmente el visionario resigne ser líder y el líder resigne el rol de visionario. Si los socios no tienen en claro estas diferentes capacidades surgen conflictos porque compiten y pelean en lugar de aprovechar las ventajas competitivas de sus capacidades. La sinergia de los socios tiene que ver con la capacidad de comunicación en la intimidad de esa relación; el visionario no está obligado a ser un gran líder, pero si a rodearse de ellos. El socio visionario puede interactuar o no con los colaboradores, pero para el socio no visionario, es necesario el liderazgo para bajar a los equipos de trabajo las directrices para la implementación de la visión.

219 visitas

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.