El peligro presente es la justicia ausente

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Todos interpretamos los conflictos pero no vemos que el gran drama lo genera un solo actor: la Justicia. Está ausente y no paga el costo de no actuar como debe y, entonces, ese costo lo terminan pagando otros y mucho más caro. Cuatro claves para que entiendas el problema de la justicia: roles, intereses, costos y tiempos.

Roles

El balance entre los tres poderes del Estado funciona si cada uno hace su parte. El legislador legisla y hace la ley con un enfoque a largo plazo. El ejecutivo administra y resuelve, dentro del marco de la ley, las cosas del día a día. La Justicia es el árbitro entre los otros dos; en cada caso específico y en tiempo real, le tiene que marcar al Ejecutivo cuál es el alcance de una determinada ley. Por ejemplo, decir si un corte, piquete o huelga específica es delito o no. Y, a partir de ahí, actuar con toda la determinación o no hacer nada.

Intereses

Los huelguistas, por instinto natural, están obligados a defender sus intereses. Como sea, mientras puedan y se lo permitan. El gobierno también está obligado a defender sus objetivos e intereses como pueda y en cuanto le den lugar. Por eso, inevitablemente, ese conflicto de intereses sólo puede ser resuelto por la Justicia.

Dadas las circunstancias actuales, la Justicia debería tener, especialmente para los temas constitucionales como el Derecho a huelga y a cortar la circulación de las calles, un sistema express de decisión en tiempo real. Sería responsabilidad del Ejecutivo y Legislativo promulgar una ley de este tipo. 

Costos

Si la justicia no le da el servicio que debe a la sociedad, el Estado tiene que empezar a ejercer un rol que no le corresponde y que la sociedad, inevitablemente, va a ver como arbitrario. No lo queda otra que pagar un costo innecesario y altísimo de ser el que administra y el que imparte justicia (no lo hace porque quiere sino porque no tiene otra opción).

Tiempos

El Poder Judicial es el espacio que más urgencia tiene en su toma de decisiones porque ellas son decisivas y determinan lo que está dentro o fuera de la ley. En segundo lugar, viene el Poder Ejecutivo. Por último, el que puede tomarse más tiempo es el Poder Legislativo, porque tiene que pensar estratégicamente para construir la legislación a largo plazo.

Sin embargo, en la Argentina la justicia no respeta sus tiempos. Obligada a responder a las urgencias de los casos concretos, se cree que tiene más tiempo para decidir cada cuestión que el Poder Legislativo. La justicia es hoy, las leyes son para el mañana. Pero tarda mucho más una sentencia judicial que una ley del Congreso: tenemos un problema.

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