Todo el tiempo te hablan del balance entre la vida laboral y la vida personal, como si el tema fuera cuántas horas le dedicás al trabajo y cuántas a tu familia o a tus cosas personales. Pero la verdad es que el eventual desbalance entre estas dos vidas pasa por otro lado. Tiene que ver con cuánto se desdobla tu personalidad en un lugar y en otro.

Si sos determinante o extrovertido en el trabajo, y en tu vida personal sos un sometido o alguien que no se puede expresar, hay desbalance. Tanto el que es déspota con sus empleados y se deja maltratar en su casa, como el que en el trabajo es un obsecuente y se la agarra con su perro, definitivamente tiene un tema de desbalance. Cuanto más mantengas tu personalidad en los distintos ambientes en los que te toca vivir, más íntegro vas a ser.

Otro aspecto de este famoso tema, es que la cantidad de horas dedicadas es relativa. El que trabaja, lo hace para llevar el sustento a su casa y, en ese sentido, mientras trabaja, toda su familia está con él/ella y él/ella está con toda su familia; y, en el tiempo dedicado a la familia o temas personales, también se puede estar pensando en algo del trabajo, generando alguna idea, resolviendo algún problema, o simplemente, inspirándose.

Además, separar los dos espacios como compartimentos estancos, hace que la vida del trabajo no se viva o disfrute en un ambiente familiar, cálido y divertido, o que en la vida familiar, no existan las reglas y las responsabilidades propias de los trabajos.

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