¿Sentís que nunca hay tiempo para nada? Consumimos el tiempo cuando caemos en la trampa del pensar y del hacer.

El bajo rendimiento laboral está asociado al consumo o al gasto del tiempo. En estos casos, el tiempo nunca alcanza. Uno siente que no hay tiempo para nada.

Los hombres de negocios de alto rendimiento, en cambio, no consumen tiempo, sino que lo crean a partir de su capacidad de priorizar y de decidir.

En mis sesiones veo que los empresarios exitosos siempre tienen tiempo para todo. Incluso uno tiene la sensación de que les sobra el tiempo. En realidad, lo que tienen es más tiempo para pensar.

Entre crear y consumir tiempo yo distingo entre pensar y hacer. Los que priorizan usualmente piensan más de lo que hacen. O, dicho de otro modo, piensan bien (y más) antes de hacer, y de esta manera son más eficientes. En cambio, quienes se enfocan más en el hacer permanente se olvidan de priorizar y terminan corriendo, siempre apurados y apurando a los demás. Al no abrir un espacio para pensar, su rendimiento es más bajo. La obsesión por querer hacerlo todo y a máxima velocidad consume el combustible y no nos deja llegar a destino. 

El que consume tiempo cae en la trampa de un falso concepto de responsabilidad en donde piensa que hay que hacer todo porque todo es importante.

¿Querés consultarme sobre este tema? Tu opinión me interesa.
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