Corré el riesgo de ser disruptivo

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Lo trabajos donde nos ajustarnos a una rutina marcada, cumpliendo tareas específicas, nos exigen entregar exactamente lo que se nos pide. Un hombre o mujer de negocios se mueve en una lógica distinta. No les sirve cumplir a rajatabla una orden, tienen que crear y eso significa pagar el costo de ser disruptivos.

El valor aparece en la búsqueda de objetivos diferentes y desafiantes que demandan maneras novedosas y sorpresivas, que obligan a patear el tablero. Esto hace que los demás se sientan descolocados por el cambio, es el costo a pagar. El desafío es manejar la situación con la suficiente gracia, confianza y contención para que, quien reciba el golpe de lo nuevo lo pueda procesar.

El riesgo y la adrenalina de moverse por el terreno disruptivo y creativo no son para cualquiera, pero no se trata de ser disruptivo porque sí. Se necesita mucha confianza e inteligencia para poder ver que a través de esos medios diferentes se va a llegar al objetivo propuesto.  

La propuesta disruptiva tiene que tener una doble mirada, una en el medio y otra en el fin. El disruptivo, con su aporte creativo, tiene que garantizar resultados. Ser disruptivo sólo por hacer algo diferente, no tiene sentido, sino porque es un medio novedoso de llegar al objetivo.

Muchos se enamoran de la moda disruptiva pero no llega a ningún lado. El valor de la disrupción toma sentido si se alcanza el valor final, el fin último del negocio, que por lo general es satisfacer a un cliente. Si esto no pasa se está en el peor de los mundos, se expuso a alguien a un cambio sin sentido a cambio de nada.

Hay que tener en cuenta que la disrupción se define por la mirada del otro. Podríamos decir que uno no es disruptivo, sino que lo disruptivo es cómo nos ve el otro cuando estamos construyendo una propuesta creativa.

La visión global de negocio te permite manejar muchas variables al mismo tiempo: intuir la solución, ver el valor agregado y procesar la crisis de los otros por los medios disruptivos de llegar al objetivo. Así el creador de valor se mueve en un margen nuevo, difícil de digerir al principio pero finalmente valorado por la contundencia de los resultados.

Rafael Beltrán

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